Soy el silencio que albergan las nubes mientras brotan en el valle de tu conciencia.
El espacio que amparan tus palabras cuando ya no tienes nada que decir.
Te reflejo primitiva, como un aura de cielo que no encontró su lugar en el mundo.
Querida mia, no se ni donde comenzar.
Hemos nacido y regresado al mismo lugar de siempre.
Aquí donde nada permanece.
Donde nadie sabe cómo llegó ni como se irá.
Dando vueltas por este misterioso tiempo que no nos deja en paz.
Asolapados por este soplo de vida que nos impulsa más allá de lo jamás imaginado.
Toma de mi mano y así estaremos seguros.
Nada te puedo prometer porque no sé lo que se esconde detrás de la noche.
Sígueme.
Te espero.
1 comment:
Frivolo, preciso, y hermoso viejo
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