Las llaves del tiempo no
pudieron salvarnos.
Llegaron tardes, cuando ya
la puerta se había cerrado.
Y te quedaste atrás,
atrapada en una neblina.
Un espacio que convive bajo
el tiempo,
Bajo la claridad de mi
universo,
Pero que sigue allí, latiendo,
Latiendo muy despacio,
liberando sus murmullos en
los recodos del corazón.
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