Somos un soplo divino que murmuraste en un suspiro,
Atolondrados en un espejo en el que quedo tu delirio,
humedo, lleno de vida, listos para evaporarnos y volver
al oceano que ruge en tu centro.
Cada vez que respiro, te toco.
Cuando mis ojos se posan en los otros, te miro.
Cual de todos soy, entre la lluvia de lagrimas que brotaron de tu infinitez?
Ninguna padre, ninguna.
Y todos, señor,
Todos.
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