Monday, March 14, 2005

Un solitario deseo quiere morir

Tropiezo en una palida roca que me habla,
Siniestros callejones que conducen a la nada,
Tres gatos negros desaparecen a mi espalda,
y de repente todo fluye en una locura funesta y espantosa,
que aturde mi mirada,
y escucho,
y pienso,
y se que ya no queda nada,
ni el aroma de mi pefume de lata dorada,
ni la negra perla que en mi mano reposaba,
ni la lujuria que por mi una vez deseabas,
ni el color de mis manos que una vez exaltaba,
y es que estoy tan muerto y seco que la tierra me llama,
y por eso sufro y te sufro, y derramo mis intertes lagrimas sobre tu almohada,
que no se da cuenta que sobre ellas navegan el fruto de mi oscura y silente alma trastornada.

No comments: