Dormitar y estar en esa frontera entre el despertar y el dormir es un placer exquisito. Entrar en esa etapa en la cual nos acostamos pensando en algo y esa situacion se va entremezclando con otros pensamientos que luego se fusionan con otros es simplemente algo fuera de este mundo. Y es que la vida es tan compleja. Todo lo percibimos a traves de estos cinco sentidos tan imperfectos y vivimos en un ente carnal tan fragil y delicado que estar vivo y poder ejercer algo tan complejo como el amor es sencillamente un milagro. Acumular experiencias se vuelve algo adictivo e incluso llega el punto en el cual la vida se convierte en una adiccion. Y creo que la clave para disfrutar de esta fragil ilusion es volverse adicto a las cosas sencillas y saber disfrutar con poco. Y perdonar, que a veces se vuelve una tarea tan dura, es necesario para estar en paz con el mundo y con uno mismo. Asi que deleitemonos con el seguir viviendo, y amemos, y perdonemos.
Paz.
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